martes, 6 de abril de 2010

[No loO haGas...] [No loO DiGas...]

Sentada en ese pequeño banquito de la plaza veía como se acercaba. Mi corazón se desbocó en el momento en que su mirada se encontró con la mía y en el mismo instante supe que él era lo que me faltaba. Me sentí idiota al darme cuenta que siempre tubo la razón y que yo solo quería suprimir todo lo que sentía por él, pero ya era tarde pues sabia el por qué me quería allí.
Se sentó a mi lado, sin mostrar ningún nerviosismo ni mayor intriga a la conversación que yo tan alegremente empecé a narrar, le conté todo lo que había hecho desde que nos dejamos de ver mientras que en mi mente se formaba una nebulosa, algo espeso y amargo. Mi estomago se encogía cada vez que me miraba fijamente a los ojos y me irritaba el no saber qué estaba pensando, sintiendo, y sobretodo: ¿¡Qué maldita sea estaba esperando para darme el golpe final!?
De pronto comenzó hablar:
- Sabes perfectamente el por qué nos reunimos, ¿o no? -su mirada estaba impregnada en el suelo...
- Sólo dilo... Vine preparada para eso... ¡Dilo luego! -mi voz, sin poder controlarla, sonó temblorosa.
- No es tan sencillo decir algo que no pensé que diría después de tanto tiempo, vine preparado para algo que resulto erróneo al momento de verte -seguía sin mirarme.
- ¿Si?, ¿Y qué se supone que te pasa ahora? -sonaba irritada.
- ¡No puede ser que seas tan tonta! ¡¿Cómo no te das cuenta que muero por besarte y amarrarte en mis brazos?! ¡Es casi incontrolable! -y ahora  mantenía mis ojos fijos en los suyos luego de tomarme de las manos y apretármelas fuertemente.
- ¡Estoy harta! -le dije, sacando mis manos de entremedio de las suyas- ¡Estoy harta que me hagas hacer esto! ¡Que me confundas!... ¡¡¡No soy un maldito juguete que puedes ocupar cada vez que quieras!!! -estaba a punto de soltar las lagrimas.
- ¡Por esta vez, escúchame! ¡Por favor!  -esperó a que yo lo mirara de nuevo pero solo conseguí quedarme callada con el nudo en la garganta- Trata de entenderme...Es que... ... ... Hace cinco años atrás sentía que me enterrabas una daga en el pecho cuando no me mirabas, cuando te veía con otro o cuando me decías, una y otra vez, que no me amabas. Y por lo mismo me tuve que ir, ¡Me fui para no verte más! ¡Para no molestarte más!
Luego de un largo tiempo me llamaste y me confesaste que no me podías olvidar y de que tu existencia no era la misma sin mí. Cuando escuche tus palabras supe que era mi oportunidad de hacerte sentir lo que tú me hiciste sentir y fue cuando decidí causarte daño el cual, al parecer, es irreparable. Sin embargo, luego de que causara lo que te cause, igual me perdonaste y trataste seguir tan amiga como siempre, al menos por Chat.
Bueno, hace dos meses creí que todo había pasado y que estos tres años me demostraron que nunca sentí amor por ti sino que solo curiosidad e intriga. Pero otra vez me volví a equivocar.
Luego de que me llamaras el otro día supe que por ti sentía odio e impotencia porque eras la única chica que me habia causado daño, y el peor de todos, así que, antes de que se cortara la llamada te dije que quería terminar toda relación contigo para no hacerte sufrir ni tampoco salir afectado yo de esta situación y tú, cordialmente, aceptaste, a pesar de que te haría daño, otra vez. Eso si que, esta vez, todo era con una buena intención.
Y ahora, ahora que te veo, sinceramente te digo que todo cambio, que yo, la verdad, y...y...yo te a...
- ¡Cállate! -grité- ¡No quiero escuchar más! ¡No quiero saber más de ti! ¡IDIOTA! ¡¿Sabes cuanto rato estuve llorando anoche por lo que supuestamente pasaría hoy?! ¿Sabes por lo que pase cuando me dejaste por segunda vez? ¡¿Sabes como me siento ahora?! -me di cuenta de que el nudo en mi garganta se había desatado y que estaba llorando a mares así que preferí darme media vuelta e irme- ¡Esta vez tú te quedaras sentado allí y yo te daré la espalda, pero con la diferencia de que yo no volveré a verte nunca m...! -mi voz se desvaneció.
No quería escuchar un "Te Amo" proveniente de sus labios porque no lo soportaría.


Eche a correr dejándolo allí, solo, como se lo merecía, y luego de que llegue a mi casa, me refugie en mi pieza esperando a que el nudo en mi garganta se desatara por completo y que el hueco en mi pecho volviera a aparecer... Y así pase la noche...


En la mañana me levante, y cuando pase por al lado de la puerta me di cuenta que había un pedazo de hoja arrugado y lleno de borrones:


"Perdón por todo, amor. Solo quería despedirme y darte las gracias por todo lo que me enseñaste. Y, decirte por ultima vez que... t..t...te...a....
Se despide, tu amigo incondicional"


Me lleve el pedazo de papel hacia mi pecho luego de susurrar "Yo también" y me desarme en lagrimas y espasmos de angustia...
Sabia que la pena pasaría, como todo. Solo tenia que ponerme de pie... otra vez...


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Perdón por lo poco y lo aburrido de esta entrada... Es la miserable imaginación que me entrego mi cabezota...jejeje...
Espero que todos esten excelente.
Gracias por visitarme...
Adiós.

2 comentarios:

  1. Hola cielo que dices me encanto tu historia es preciosa
    un beso corazon

    ResponderEliminar

Muchísimas gracias por tener un tiempecito para mi pequeño mundo.
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